sábado, 29 de junio de 2013

Administración de la Educación Superior: Los docentes universitarios... Héctor Camaño.

Administración de la Educación Superior: Los docentes universitarios... Héctor Camaño.: 13.  Las universidades en la antesala de la Corte.  Héctor Cornejo.

LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS SE VAN A LOS 75; ANÁLISIS DEL EVENTO.


Prof. Héctor Camaño.

Licenciado en Educación Física / Escuela El Coco

                         http://universitariosdocentessevanalos75   blogspot.com

Introducción

Durante la última década, las autoridades de la Universidad  de Panamá han venido observando que los profesores universitarios, usualmente mantienen una edad cercana a los 70 años. Por ejemplo, en la Escuela de Educación Física, desde el momento de su establecimiento, los profesores han sido los mismos hasta finales de la década de los 90, en donde muchos se retiraron por enfermedad y algunos tenían más de 75 años. Algo parecido  ocurre en otras escuelas y facultades. Por esta razón, mi propósito principal en este escrito, consiste en analizar este evento y porqué se modificó la ley para los profesores con 75 años o más y que  han estado instruyendo a los futuros profesionales de Panamá. Para elaborar el escrito he utilizado fuentes bibliográficas obtenidas por la Internet y he entrevistado a la Directora del Departamento de la Escuela de Educación Física. He organizado el escrito en siete secciones principales: (a) Antecedentes; (b) Relativas a la permanencia laboral del personal académico; (c) Envejecimiento, productividad y sistemas de jubilación en el medio académico; (d) La producción académica y el factor de la edad; (e) Campus que envejecen; (f) Consideraciones finales; (g) Referencias. Paso a examinar el primer aspecto.

Antecedentes

El Consejo General Universitario (CGU) de la Universidad de Panamá (UP) aprobó el 15 de diciembre de 2011, que los profesores con 75 años de edad sean separados del cargo al concluir el año académico de la institución. Adicionalmente, el CGU, que se reunió en el Auditorio José Dolores Moscote, de la Facultad de Economía, aprobó que aquellos profesores de excepcionales méritos académicos, que gocen de plena salud física y mental y por necesidad de servicio, podrán ser contratados como profesores eméritos.

El CGU, conformado por personal docente, administrativo y estudiantes, se reunió por espacio de dos días, miércoles y jueves. De los 100 miembros del consejo, 82 respaldaron la medida de separar a los profesores mayores de 75 años. En la Universidad de Panamá, se refleja la ausencia de por lo menos 43 docentes ya que en este 2013 alcanzaron más de los 75 años de edad. Con estos ya formarían parte de los 110 catedráticos que se retiraron el 19 de marzo, por esta causa.

 

 

 

 

 

Relativas a la permanencia Laboral del personal Académico

 

El Concejo General Universitario, en Reunión N° 1-12, celebrada el 14 de febrero de 2012, acordó en cuanto a la edad de retiro de los profesores lo siguiente:

3. se APROBÓ por segunda vez el conjunto de medidas encaminadas a racionalizar la estructura del personal académico y administrativo de la Universidad de Panamá. Las medidas son las siguientes:

1.      El personal académico de la Universidad de Panamá tiene derecho a prestar servicios remunerados o ad–honorem a la Universidad de Panamá hasta la edad de setenta y cinco (75) años, siempre que goce de buena salud física y mental.

2.      La relación laboral pública existente entre el personal académico y la Universidad de Panamá termina cuando el profesor cumple la edad de setenta y cinco (75) años, salvo para los profesores que cumplen cargos de autoridad contemplados en la Ley Orgánica de la Universidad.

3.      Los profesores con 75 años o más deben separarse de la Institución al concluir el año académico correspondiente. Sin embargo, aquellos de excepcionales méritos académicos, cuyos servicios son requeridos por la Institución, podrán ser contratados como Profesores Eméritos. Los órganos de gobierno competentes reglamentarán el salario, las funciones y la cantidad de profesores que pueden acogerse a esta condición, que no podrá ser mayor de 50.

 

Envejecimiento, productividad y sistemas de jubilación en el medio académico

 

Desde finales del siglo pasado, la demografía ha llamado la atención sobre el paulatino envejecimiento de la población mundial y sus posibles efectos para las sociedades contemporáneas. Con respecto a los profesores universitarios sucede algo similar a lo descrito. Los profesores empiezan a envejecer y los sistemas de pensiones y jubilaciones no son del todo satisfactorios. El envejecimiento aún no es un problema mayor, ya que el promedio de edad de los profesores activos es de 45 a 60 años y, sólo una proporción pequeña  tiene más de 65.  Pero este análisis va más allá y encuentra que el retiro  entre quienes cumplen con los requisitos legales para la jubilación, son unos pocos. El retiro laboral está determinado de manera importante por el nivel de ingresos y el sistema de seguridad social al que se pertenece o se acostumbró el docente durante sus años de servicio. Las condiciones económicas que ofrecen los sistemas de pensiones, sobre todo las otorgadas por la C.S.S, representan pérdidas sustanciales en las percepciones económicas o de ingresos. Sin embargo, no ha existido mucho relevo generacional en cuanto a docencia universitaria, y de no modificarse esto, en un futuro cercano las Universidades de Panamá podrían estar pobladas preferentemente por académicos con un promedio de edad arriba de los 55 años. Suponiendo que este escenario llegara a concretarse, conviene preguntarse cuáles serían los efectos para las instituciones de educación superior.

La vejez es la última fase del ciclo de vida y supone un cierto deterioro en las funciones del cuerpo causadas por fallas en las funciones fisiológicas a nivel celular. Sin embargo, no hay una edad exacta para determinar cuándo inicia la vejez ya que es un proceso gradual que no se presenta de la misma manera en todos los seres humanos, además de que el proceso se ve afectado por variables relacionadas con la calidad de vida de los individuos. En términos generales la evidencia sugiere que a partir de los 50 años inicia el declive en la producción de los trabajadores, especialmente en actividades laborales que requieren de velocidad perceptual (por ejemplo los profesores de la Escuela de Educación Física) y solución de problemas, mientras que en las carreras que demandan experiencia y habilidades verbales la productividad puede prolongarse durante más años.  

 

Según puedo observar, los profesores mayores de 50 años tienen un fuerte compromiso, especialmente en las actividades de enseñanza, aunque también en investigación, por lo que parecería que la producción no disminuye con el paso de los años.  Una buena pregunta pienso que sería,  ¿cuáles son los factores asociados con la vitalidad académica? Uno de ellos pudiera ser la edad. En las últimas etapas del ciclo de vida, sobre todo a partir de los 50 años, los profesores que permanecen en la Universidad de Panamá pueden experimentar profundos cambios en sus vidas, redefiniendo sus valores, metas y prioridades, pero esto no significa necesariamente la disminución en su productividad, especialmente en las actividades de la enseñanza en cuanto a lo intelectual. En Panamá la legislación laboral establece básicamente un número de años de trabajo, dejando en manos de los académicos la decisión de aceptar o postergar su retiro una vez cumplido el requisito legal. Sin embargo, los esquemas de jubilación operan como un factor de peso en la decisión. A inicios de la década actual, las universidades públicas emprendieron reformas al respecto, sobre todo elevando la edad y el número de años de servicio. Pese a ello, aún existen instituciones que ofrecen condiciones económicas atractivas para la jubilación.

 

La producción académica y el factor de la edad

 

Con la puesta en marcha de los programas de política pública para evaluar la educación superior en las Universidades, la producción académica y su calidad cobraron especial importancia. Pese a la abundancia y persistencia de estos programas –que van de la evaluación al desempeño docente hasta el fomento a la producción científica, pasando por la evaluación de estudiantes y programas escolares– aún no hay un claro acuerdo para medir la producción académica en un sentido amplio, aunque conviene mencionar que en el caso de los productos científicos lo más aceptado es observarlos a través de las publicaciones y citas, tal y como lo realiza el Centro de Investigación.

Pero más allá de los resultados en los programas, importa explorar las características de los académicos que participan en ellos.

                                                      

De esta manera, en términos de percepciones económicas, la jubilación no parece ser una buena decisión, de ahí que este factor opere con fuerza para postergar el retiro laboral. Y si a esto se agrega que la jubilación comporta la pérdida del seguro de gastos médicos mayores, las condiciones para el retiro son aún más desalentadoras. Realice un pequeño estudio con profesores de la Escuela de Educación Física con más de 65 años de edad que están por cumplir  con las exigencias legales para su jubilación. Para la mayoría de estos profesores el retiro laboral no figura entre sus proyectos de vida, sobre todo, como era de esperarse, por la merma en las percepciones económicas, pero también porque declaran que su vida está enlazada a la profesión académica, aunque sólo sea en su versión de docencia.

Para ellos el contacto con los estudiantes y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones es ampliamente gratificante, tanto que no estarían dispuestos a abandonar la profesión. En sus testimonios sostienen que el trabajo académico no les causa fatiga, por el contrario, renueva sus energías. Pero además, el mismo estudio encuentra que ellos ya no preparan sus asignaturas con tanta dedicación como al inicio de sus carreras, más bien hacen uso de sus experiencias. Esto explicaría que el trabajo docente en la Universidad de Panamá no sea vivido pesadamente para los profesores maduros, aunque un reducido número de ellos padece enfermedades y está a la espera de la jubilación.

Quizá lo única insatisfacción para ellos sea que la institución no les reconoce suficientemente el esfuerzo y dedicación invertidos durante tantos años al trabajo académico.

 

Campus que envejecen

En los últimos años, la Universidad de Panamá comenzó a preocuparse por el cambio generacional de su profesorado e iniciaron planes de jubilación anticipada. Los responsables tenían mucho cuidado de que no pareciera que rechazaban la experiencia y la sabiduría de los mayores, pero les preocupaba que se estuviera produciendo una especie de tapón generacional. El equilibrio entre la experiencia y la renovación nunca ha sido fácil. Mientras algunos defienden con uñas y dientes que el trabajo intelectual no tiene edad, otros reclaman la necesidad de la frescura que aportan los jóvenes, sobre todo en mitad de un proceso de cambio como el que afronta la Universidad en estos momentos.

 

Consideraciones finales

 

En la actualidad, el envejecimiento de los profesores en la universidad de Panamá no representa un problema mayor. Sin embargo, en diez años más un número considerable de profesores arribará a su séptima  década de vida; para 2017, poco menos de mil tendrán 60 o más años de edad, sobre todo los de jornada completa. Si a ello se agrega que las condiciones para el retiro laboral conllevan pérdidas significativas en los ingresos que desalientan la jubilación, se podrían esperar diversos efectos para la Universidad. Por una parte, con base en la información analizada, es probable que este numeroso conjunto de profesores disminuya sensiblemente el ritmo de su producción, sobre todo en la generación de conocimiento nuevo. Por otro lado, resulta probable que los maduros experimenten un deterioro en su salud que les impida una dedicación plena al trabajo académico. También podrían agudizarse las diferencias entre las imágenes de profesión académica: de un lado, una diversificada en los frentes de enseñanza, investigación y extensión pero representada por un reducido número de profesores; de otro lado, una concentrada en la transmisión de conocimientos y cultivada por un nutrido número de profesores maduros. Finalmente, podría haber un escenario institucional menos desalentador, sobre todo si se continúa con el ritmo de incorporación de jóvenes académicos, aunque eso no evitaría el paso de los años en una parte importante de la planta académica.

Pero más allá de los posibles efectos institucionales, se encuentra el derecho de los académicos a vivir la vejez decorosamente, ya que fueron ellos los que sostuvieron durante décadas a la institución, derecho que no parecería alcanzarse dadas las actuales condiciones ofrecidas por el sistema de pensiones y jubilaciones.


Referencias.  

Lidia N. C. de Loughlin, (Noviembre 2002). El adulto mayor. Monografía.

Universidad de panamá (14 de febrero de 2012). Consejo General Universitario, Acuerdos. Reunión N° 1-12.

Universidad de panamá (Junio de 2013). Escuela de Educación Física. Entrevista a profesores.

Sección de transparencia de la plataforma virtual de la universidad de panamá. Secretaría administrativa, f.a.c.i.n.e.t

sábado, 22 de junio de 2013

Los Docentes Universitarios se van a los 75


LOS DOCENTES UNIVERSITARIOS SE VAN A LOS 75; ANÁLISIS DEL EVENTO.

Introducción
Los profesores universitarios, usualmente mantienen una edad cercana a los 70 años. Durante la última década, las autoridades de la Universidad  han venido observando  esta situación. Por ejemplo, en la Escuela de Educación Física, desde el momento de su establecimiento, los profesores han sido los mismos hasta finales de la década de los 90, en donde muchos se retiraron por enfermedad y algunos tenían más de 75 años. Algo parecido  ocurre en otras escuelas y facultades. Por esta razón, mi propósito principal en este escrito, consiste en analizar este evento y porqué se modificó la ley para los profesores con 75 años o más y que  han estado instruyendo a los futuros profesionales de Panamá. Para elaborar el escrito he utilizado fuentes bibliográficas obtenidas por la Internet y he entrevistado a la Directora del Departamento de la Escuela de Educación Física. He organizado el escrito en siete secciones principales: (a) Antecedentes; (b) Relativas a la permanencia laboral del personal académico; (c) Envejecimiento, productividad y sistemas de jubilación en el medio académico; (d) La producción académica y el factor de la edad; (e) Profesores que envejecen; (f) Consideraciones finales; (g) Referencias. Paso a examinar el primer aspecto.

Antecedentes
El Consejo General Universitario (CGU) de la Universidad de Panamá (UP) aprobó el 15 de diciembre de 2011, que los profesores con 75 años de edad sean separados del cargo al concluir el año académico de la institución. Adicionalmente, el CGU, que se reunió en el Auditorio José Dolores Moscote, de la Facultad de Economía, aprobó que aquellos profesores de excepcionales méritos académicos, que gocen de plena salud física y mental y por necesidad de servicio, podrán ser contratados como profesores eméritos.

El CGU, conformado por personal docente, administrativo y estudiantes, se reunió por espacio de dos días, miércoles y jueves. De los 100 miembros del consejo, 82 respaldaron la medida de separar a los profesores mayores de 75 años. En la Universidad de Panamá, se refleja la ausencia de por lo menos 43 docentes ya que en este 2013 alcanzaron más de los 75 años de edad. Con estos ya formarían parte de los 110 catedráticos que se retiraron el 19 de marzo, por esta causa.

Relativas a la permanencia Laboral del personal Académico

El Concejo General Universitario, en Reunión N° 1-12, celebrada el 14 de febrero de 2012, acordó en cuanto a la edad de retiro de los profesores lo siguiente:

3. se APROBÓ por segunda vez el conjunto de medidas encaminadas a racionalizar la estructura del personal académico y administrativo de la Universidad de Panamá. Las medidas son las siguientes:

1.      El personal académico de la Universidad de Panamá tiene derecho a prestar servicios remunerados o ad–honorem a la Universidad de Panamá hasta la edad de setenta y cinco (75) años, siempre que goce de buena salud física y mental.

2.      La relación laboral pública existente entre el personal académico y la Universidad de Panamá termina cuando el profesor cumple la edad de setenta y cinco (75) años, salvo para los profesores que cumplen cargos de autoridad contemplados en la Ley Orgánica de la Universidad.

3.      Los profesores con 75 años o más deben separarse de la Institución al concluir el año académico correspondiente. Sin embargo, aquellos de excepcionales méritos académicos, cuyos servicios son requeridos por la Institución, podrán ser contratados como Profesores Eméritos. Los órganos de gobierno competentes reglamentarán el salario, las funciones y la cantidad de profesores que pueden acogerse a esta condición, que no podrá ser mayor de 50.

 
Envejecimiento, productividad y sistemas de jubilación en el medio académico

Desde finales del siglo pasado, la demografía ha llamado la atención sobre el paulatino envejecimiento de la población mundial y sus posibles efectos para las sociedades contemporáneas. Con respecto a los profesores universitarios sucede algo similar a lo descrito. Los profesores empiezan a envejecer y los sistemas de pensiones y jubilaciones no son del todo satisfactorios. El envejecimiento aún no es un problema mayor, ya que el promedio de edad de los profesores activos es de 45 a 60 años y, sólo una proporción pequeña  tiene más de 65.  Pero este análisis va más allá y encuentra que el retiro  entre quienes cumplen con los requisitos legales para la jubilación, son unos pocos. El retiro laboral está determinado de manera importante por el nivel de ingresos y el sistema de seguridad social al que se pertenece o se acostumbró el docente durante sus años de servicio. Las condiciones económicas que ofrecen los sistemas de pensiones, sobre todo las otorgadas por la C.S.S, representan pérdidas sustanciales en las percepciones económicas o de ingresos. Sin embargo, no ha existido mucho relevo generacional en cuanto a docencia universitaria, y de no modificarse esto, en un futuro cercano las Universidades de Panamá podrían estar pobladas preferentemente por académicos con un promedio de edad arriba de los 55 años. Suponiendo que este escenario llegara a concretarse, conviene preguntarse cuáles serían los efectos para las instituciones de educación superior.

La vejez es la última fase del ciclo de vida y supone un cierto deterioro en las funciones del cuerpo causadas por fallas en las funciones fisiológicas a nivel celular. Sin embargo, no hay una edad exacta para determinar cuándo inicia la vejez ya que es un proceso gradual que no se presenta de la misma manera en todos los seres humanos, además de que el proceso se ve afectado por variables relacionadas con la calidad de vida de los individuos. En términos generales la evidencia sugiere que a partir de los 50 años inicia el declive en la producción de los trabajadores, especialmente en actividades laborales que requieren de velocidad perceptual (por ejemplo los profesores de la Escuela de Educación Física) y solución de problemas, mientras que en las carreras que demandan experiencia y habilidades verbales la productividad puede prolongarse durante más años.  

Según puedo observar, los profesores mayores de 50 años tienen un fuerte compromiso, especialmente en las actividades de enseñanza, aunque también en investigación, por lo que parecería que la producción no disminuye con el paso de los años.  Una buena pregunta pienso que sería,  ¿cuáles son los factores asociados con la vitalidad académica? Uno de ellos pudiera ser la edad. En las últimas etapas del ciclo de vida, sobre todo a partir de los 50 años, los profesores que permanecen en la Universidad pueden experimentar profundos cambios en sus vidas, redefiniendo sus valores, metas y prioridades, pero esto no significa necesariamente la disminución en su productividad, especialmente en las actividades de la enseñanza en cuanto a lo intelectual. En Panamá la legislación laboral establece básicamente un número de años de trabajo, dejando en manos de los académicos la decisión de aceptar o postergar su retiro una vez cumplido el requisito legal. Sin embargo, los esquemas de jubilación operan como un factor de peso en la decisión. A inicios de la década actual, las universidades públicas emprendieron reformas al respecto, sobre todo elevando la edad y el número de años de servicio. Pese a ello, aún existen instituciones que ofrecen condiciones económicas atractivas para la jubilación.

La producción académica y el factor de la edad

Con la puesta en marcha de los programas de política pública para evaluar la educación superior en las Universidades, la producción académica y su calidad cobraron especial importancia. Pese a la abundancia y persistencia de estos programas –que van de la evaluación al desempeño docente hasta el fomento a la producción científica, pasando por la evaluación de estudiantes y programas escolares aún no hay un claro acuerdo para medir la producción académica en un sentido amplio, aunque conviene mencionar que en el caso de los productos científicos lo más aceptado es observarlos a través de las publicaciones y citas, tal y como lo realiza el Centro de Investigación. Pero más allá de los resultados en los programas, importa explorar las características de los académicos que participan en ellos.

De esta manera, en términos de percepciones económicas, la jubilación no parece ser una buena decisión, de ahí que este factor opere con fuerza para postergar el retiro laboral. Y si a esto se agrega que la jubilación comporta la pérdida del seguro de gastos médicos mayores, las condiciones para el retiro son aún más desalentadoras. Realice un pequeño estudio con profesores de la Escuela de Educación Física con más de 65 años de edad que están por cumplir  con las exigencias legales para su jubilación. Para la mayoría de estos profesores el retiro laboral no figura entre sus proyectos de vida, sobre todo, como era de esperarse, por la merma en las percepciones económicas, pero también porque declaran que su vida está enlazada a la profesión académica, aunque sólo sea en su versión de docencia.

Para ellos el contacto con los estudiantes y la transmisión de conocimientos a las nuevas generaciones es ampliamente gratificante, tanto que no estarían dispuestos a abandonar la profesión. En sus testimonios sostienen que el trabajo académico no les causa fatiga, por el contrario, renueva sus energías. Pero además, el mismo estudio encuentra que ellos ya no preparan sus asignaturas con tanta dedicación como al inicio de sus carreras, más bien hacen uso de sus experiencias. Esto explicaría que el trabajo docente en la Universidad de Panamá no sea vivido pesadamente para los profesores maduros, aunque un reducido número de ellos padece enfermedades y está a la espera de la jubilación. Quizá lo única insatisfacción para ellos sea que la institución no les reconoce suficientemente el esfuerzo y dedicación invertidos durante tantos años al trabajo académico.

 Profesores que envejecen
En los últimos años, muchas universidades públicas empezaron a preocuparse por el cambio generacional de su profesorado e iniciaron planes de jubilación anticipada. Los responsables tenían mucho cuidado de que no pareciera que rechazaban la experiencia y la sabiduría de los mayores, pero les preocupaba que se estuviera produciendo una especie de tapón generacional. El equilibrio entre la experiencia y la renovación nunca ha sido fácil. Mientras algunos defienden con uñas y dientes que el trabajo intelectual no tiene edad, otros reclaman la necesidad de la frescura que aportan los jóvenes, sobre todo en mitad de un proceso de cambio como el que afronta la Universidad en estos momentos.

Consideraciones finales

En la actualidad, el envejecimiento en las universidades no representa un problema mayor. Sin embargo, en diez años más un número considerable de profesores arribará a su séptima  década de vida; para 2017, poco menos de mil tendrán 60 o más años de edad, sobre todo los de jornada completa. Si a ello se agrega que las condiciones para el retiro laboral conllevan pérdidas significativas en los ingresos que desalientan la jubilación, se podrían esperar diversos efectos para la Universidad. Por una parte, con base en la información analizada, es probable que este numeroso conjunto de profesores disminuya sensiblemente el ritmo de su producción, sobre todo en la generación de conocimiento nuevo. Por otro lado, resulta probable que los maduros experimenten un deterioro en su salud que les impida una dedicación plena al trabajo académico. También podrían agudizarse las diferencias entre las imágenes de profesión académica: de un lado, una diversificada en los frentes de enseñanza, investigación y extensión pero representada por un reducido número de profesores; de otro lado, una concentrada en la transmisión de conocimientos y cultivada por un nutrido número de profesores maduros. Finalmente, podría haber un escenario institucional menos desalentador, sobre todo si se continúa con el ritmo de incorporación de jóvenes académicos, aunque eso no evitaría el paso de los años en una parte importante de la planta académica.

Pero más allá de los posibles efectos institucionales, se encuentra el derecho de los académicos a vivir la vejez decorosamente, ya que fueron ellos los que sostuvieron durante décadas a la institución, derecho que no parecería alcanzarse dadas las actuales condiciones ofrecidas por el sistema de pensiones y jubilaciones.


Referencias.  
Lidia N. C. de Loughlin, (Noviembre 2002). El adulto mayor. Monografía.

Universidad de panamá (14 de febrero de 2012). Consejo General Universitario, Acuerdos. Reunión N° 1-12.
Universidad de panamá (Junio de 2013). Escuela de Educación Física. Entrevista a profesores.

Sección de transparencia de la plataforma virtual de la universidad de panamá. Secretaría administrativa, f