LOS
DOCENTES UNIVERSITARIOS SE VAN A LOS 75; ANÁLISIS DEL EVENTO.
Introducción.
Los profesores universitarios,
usualmente mantienen una edad cercana a los 70 años. Durante la última década,
las autoridades de la Universidad han
venido observando esta situación. Por
ejemplo, en la Escuela de Educación Física, desde el momento de su establecimiento,
los profesores han sido los mismos hasta finales de la década de los 90,
en donde muchos se retiraron por enfermedad y algunos tenían más de 75 años.
Algo parecido ocurre en otras escuelas y
facultades. Por esta razón, mi propósito principal en este escrito, consiste en
analizar este evento y porqué se modificó la ley para los profesores con 75
años o más y que han estado instruyendo
a los futuros profesionales de Panamá. Para elaborar el escrito he utilizado
fuentes bibliográficas obtenidas por la Internet y he entrevistado a la
Directora del Departamento de la Escuela de Educación Física. He organizado el
escrito en siete secciones principales: (a) Antecedentes; (b) Relativas a la
permanencia laboral del personal académico; (c) Envejecimiento, productividad y
sistemas de jubilación en el medio académico; (d) La producción académica y el
factor de la edad; (e) Profesores que envejecen; (f) Consideraciones finales;
(g) Referencias. Paso a examinar el primer aspecto.Introducción.
Antecedentes.
El Consejo General
Universitario (CGU) de la Universidad de Panamá (UP) aprobó el 15 de diciembre
de 2011, que los profesores con 75 años de edad sean separados del cargo al
concluir el año académico de la institución. Adicionalmente, el CGU, que se
reunió en el Auditorio José Dolores Moscote, de la Facultad de Economía, aprobó
que aquellos profesores de excepcionales méritos académicos, que gocen de plena
salud física y mental y por necesidad de servicio, podrán ser contratados como
profesores eméritos.
El CGU, conformado por
personal docente, administrativo y estudiantes, se reunió por espacio de dos
días, miércoles y jueves. De los 100 miembros del consejo, 82 respaldaron la
medida de separar a los profesores mayores de 75 años. En la Universidad de Panamá, se refleja la ausencia de por lo menos 43
docentes ya que en este 2013 alcanzaron más de los 75 años de edad.
Con estos ya formarían parte de los 110 catedráticos que se retiraron el
19 de marzo, por esta causa.
Relativas
a la permanencia Laboral del personal Académico
El Concejo General Universitario, en Reunión N° 1-12, celebrada el 14 de febrero de 2012, acordó en cuanto a la edad de retiro de los profesores lo siguiente:
3. se APROBÓ por segunda vez el conjunto de medidas
encaminadas a racionalizar la estructura del personal académico y
administrativo de la Universidad de Panamá. Las medidas son las siguientes:
1.
El personal
académico de la Universidad de Panamá tiene derecho a prestar servicios
remunerados o ad–honorem a la Universidad de Panamá hasta la edad de setenta y
cinco (75) años, siempre que goce de buena salud física y mental.
2.
La relación
laboral pública existente entre el personal académico y la Universidad de Panamá
termina cuando el profesor cumple la edad de setenta y cinco (75) años, salvo
para los profesores que cumplen cargos de autoridad contemplados en la Ley
Orgánica de la Universidad.
3.
Los profesores
con 75 años o más deben separarse de la Institución al concluir el año
académico correspondiente. Sin embargo, aquellos de excepcionales méritos
académicos, cuyos servicios son requeridos por la Institución, podrán ser
contratados como Profesores Eméritos. Los órganos de gobierno competentes
reglamentarán el salario, las funciones y la cantidad de profesores que pueden
acogerse a esta condición, que no podrá ser mayor de 50.
Desde finales
del siglo pasado, la demografía ha llamado la atención sobre el paulatino
envejecimiento de la población mundial y sus posibles efectos para las
sociedades contemporáneas. Con respecto a los profesores universitarios sucede
algo similar a lo descrito. Los profesores empiezan a envejecer y los sistemas
de pensiones y jubilaciones no son del todo satisfactorios. El envejecimiento
aún no es un problema mayor, ya que el promedio de edad de los profesores
activos es de 45 a 60 años y, sólo una proporción pequeña tiene más de 65. Pero este análisis va más allá y encuentra que
el retiro entre quienes cumplen con los
requisitos legales para la jubilación, son unos pocos. El retiro laboral está
determinado de manera importante por el nivel de ingresos y el sistema de
seguridad social al que se pertenece o se acostumbró el docente durante sus
años de servicio. Las condiciones económicas que ofrecen los sistemas de
pensiones, sobre todo las otorgadas por la C.S.S, representan pérdidas
sustanciales en las percepciones económicas o de ingresos. Sin embargo, no ha
existido mucho relevo generacional en cuanto a docencia universitaria, y de no
modificarse esto, en un futuro cercano las Universidades de Panamá podrían
estar pobladas preferentemente por académicos con un promedio de edad arriba de
los 55 años. Suponiendo que este escenario llegara a concretarse, conviene
preguntarse cuáles serían los efectos para las instituciones de educación
superior.
La vejez es la
última fase del ciclo de vida y supone un cierto deterioro en las funciones del
cuerpo causadas por fallas en las funciones fisiológicas a nivel celular. Sin
embargo, no hay una edad exacta para determinar cuándo inicia la vejez ya que es
un proceso gradual que no se presenta de la misma manera en todos los seres humanos,
además de que el proceso se ve afectado por variables relacionadas con la
calidad de vida de los individuos. En términos generales la evidencia sugiere
que a partir de los 50 años inicia el declive en la producción de los
trabajadores, especialmente en actividades laborales que requieren de velocidad
perceptual (por ejemplo los profesores de la Escuela de Educación Física) y
solución de problemas, mientras que en las carreras que demandan experiencia y
habilidades verbales la productividad puede prolongarse durante más años.
Según puedo
observar, los profesores mayores de 50 años tienen un fuerte compromiso, especialmente
en las actividades de enseñanza, aunque también en investigación, por lo que
parecería que la producción no disminuye con el paso de los años. Una buena pregunta pienso que sería, ¿cuáles son los factores asociados con la
vitalidad académica? Uno de ellos pudiera ser la edad. En las últimas etapas
del ciclo de vida, sobre todo a partir de los 50 años, los profesores que
permanecen en la Universidad pueden experimentar profundos cambios en sus
vidas, redefiniendo sus valores, metas y prioridades, pero esto no significa
necesariamente la disminución en su productividad, especialmente en las
actividades de la enseñanza en cuanto a lo intelectual. En Panamá la
legislación laboral establece básicamente un número de años de trabajo, dejando
en manos de los académicos la decisión de aceptar o postergar su retiro una vez
cumplido el requisito legal. Sin embargo, los esquemas de jubilación operan como
un factor de peso en la decisión. A inicios de la década actual, las universidades
públicas emprendieron reformas al respecto, sobre todo elevando la edad y el
número de años de servicio. Pese a ello, aún existen instituciones que ofrecen
condiciones económicas atractivas para la jubilación.
La
producción académica y el factor de la edad
Con la puesta en
marcha de los programas de política pública para evaluar la educación superior
en las Universidades, la producción académica y su calidad cobraron especial
importancia. Pese a la abundancia y persistencia de estos programas –que van de
la evaluación al desempeño docente hasta el fomento a la producción científica,
pasando por la evaluación de estudiantes y programas escolares aún no hay un claro
acuerdo para medir la producción académica en un sentido amplio, aunque
conviene mencionar que en el caso de los productos científicos lo más aceptado
es observarlos a través de las publicaciones y citas, tal y como lo realiza el Centro
de Investigación. Pero más allá de
los resultados en los programas, importa explorar las características de los
académicos que participan en ellos.
De esta manera,
en términos de percepciones económicas, la jubilación no parece ser una buena decisión,
de ahí que este factor opere con fuerza para postergar el retiro laboral. Y si
a esto se agrega que la jubilación comporta la pérdida del seguro de gastos
médicos mayores, las condiciones para el retiro son aún más desalentadoras.
Realice un pequeño estudio con profesores de la Escuela de Educación Física con
más de 65 años de edad que están por cumplir con las exigencias legales para su jubilación.
Para la mayoría de estos profesores el retiro laboral no figura entre sus
proyectos de vida, sobre todo, como era de esperarse, por la merma en las
percepciones económicas, pero también porque declaran que su vida está enlazada
a la profesión académica, aunque sólo sea en su versión de docencia.
Para ellos el
contacto con los estudiantes y la transmisión de conocimientos a las nuevas
generaciones es ampliamente gratificante, tanto que no estarían dispuestos a
abandonar la profesión. En sus testimonios sostienen que el trabajo académico
no les causa fatiga, por el contrario, renueva sus energías. Pero además, el
mismo estudio encuentra que ellos ya no preparan sus asignaturas con tanta
dedicación como al inicio de sus carreras, más bien hacen uso de sus
experiencias. Esto explicaría que el trabajo docente en la Universidad de
Panamá no sea vivido pesadamente para los profesores maduros, aunque un
reducido número de ellos padece enfermedades y está a la espera de la
jubilación. Quizá lo única
insatisfacción para ellos sea que la institución no les reconoce
suficientemente el esfuerzo y dedicación invertidos durante tantos años al
trabajo académico.
Consideraciones
finales
En la
actualidad, el envejecimiento en las universidades no representa un problema
mayor. Sin embargo, en diez años más un número considerable de profesores arribará
a su séptima década de vida; para 2017,
poco menos de mil tendrán 60 o más años de edad, sobre todo los de jornada
completa. Si a ello se agrega que las condiciones para el retiro laboral
conllevan pérdidas significativas en los ingresos que desalientan la
jubilación, se podrían esperar diversos efectos para la Universidad. Por una
parte, con base en la información analizada, es probable que este numeroso conjunto
de profesores disminuya sensiblemente el ritmo de su producción, sobre todo en
la generación de conocimiento nuevo. Por otro lado, resulta probable que los maduros
experimenten un deterioro en su salud que les impida una dedicación plena al
trabajo académico. También podrían agudizarse las diferencias entre las imágenes
de profesión académica: de un lado, una diversificada en los frentes de
enseñanza, investigación y extensión pero representada por un reducido número
de profesores; de otro lado, una concentrada en la transmisión de conocimientos
y cultivada por un nutrido número de profesores maduros. Finalmente, podría
haber un escenario institucional menos desalentador, sobre todo si se continúa
con el ritmo de incorporación de jóvenes académicos, aunque eso no evitaría el
paso de los años en una parte importante de la planta académica.
Pero más allá de
los posibles efectos institucionales, se encuentra el derecho de los académicos
a vivir la vejez decorosamente, ya que fueron ellos los que sostuvieron durante
décadas a la institución, derecho que no parecería alcanzarse dadas las
actuales condiciones ofrecidas por el sistema de pensiones y jubilaciones.
Referencias.
Universidad de panamá (14
de febrero de 2012). Consejo General Universitario, Acuerdos. Reunión N° 1-12.
Universidad de panamá
(Junio de 2013). Escuela de Educación Física. Entrevista a profesores.Sección de transparencia de la plataforma virtual de la universidad de panamá. Secretaría administrativa, f
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